domingo, 26 de marzo de 2017

ODIO A LA MENTIRA Y DESPRECIO AL MENTIROSO.



ODIO A LA MENTIRA Y DESPRECIO AL MENTIROSO.
Mal oficio es mentir; pero abrigado. Eso tiene de sastre diablo la mentira, que viste al que la dice; y aún si aspira a puesto el mentiroso, es bien premiado, aunque rayando o pasando a la injuria o la calumnia, tenga que robar al otro su verdad.

Una mentira, es una declaración realizada por alguien que cree o sospecha, que es falsa en todo, o en parte, esperando que los oyentes las crean, de forma que se oculta la realidad  parcial o total. Mentir implica un engaño intencionado y consciente –embuste, bola, coba o falacia- acción que  cuando resulta interesada, es rechazable, reprochable,  mezquina o ruin, y hasta propio de bellacos.
Las ficciones aunque falsas, no se consideran mentiras. Mentir en forma que intensifique un conflicto, en vez de atenuarlo, generalmente es el peor de los pecados. Una mentira piadosa, graciosa, más comúnmente considerada como broma, engaño con propósito humorístico, cuando la falsedad se entiende, no se considera inmoral, y es una práctica utilizada por comediantes y humoristas.

sábado, 18 de marzo de 2017

PENSANDO EN LA JUSTICIA EN LA DEMOCRACIA Y EN EL ESTADO



Confieso que no me gusta como veo a la justicia. ¿Qué fue de aquella gran señora, libre, independiente, majestuosa, llegada a nuestro país a principios de los ochenta, tan gloriosa y rejuvenecida? Hoy la veo triste, apagada, envejecida, maltratada, como arrinconada y encima perseguida por piratas, bandoleros, corruptos, y ladrones de guante blanco. Dicen que está politizada y que está perdiendo la vista, y que solo ve por el ojo de sus amos. Antes era como Africa, intrigante y misteriosa, o como Europa, técnicamente en su punto, y ahora se parece a Oceanía, que todo el mundo sabe dónde está, pero que nadie acude en su rescate.
¡Pobre justicia! Mal anda desde que cayó en manos de políticos piratas, saqueadores filibusteros, que, solo buscan el botín ajeno; utilizada por estos, como pendón para sus corrompidas naves. Por esto será que,  la vemos con un pañuelo azul tapando su ojo izquierdo. Dicen que la culpa de su deteriorada imagen la tiene el bipartidismo, que la ultrajó, y la redujo a una simple sirvienta de orgías o “francachuelas”, propias de inmundos  caciques. Aquella señora vestida de larga túnica blanca, ahora se parece a un travestí, unas veces disfrazada de conservadora y las otras de “progue”. Se cuenta…se dice que, un grupo de jueces para la democracia, la quieren rescatar de sus verdugos, y confío en ellos, porque pienso que, si son capaces de recuperarla, matarán dos pájaros con el mismo tiro -metafóricamente hablando- porque también conseguirían que su santa madre “Doña Democracia”, señora de griegos y romanos, resurgiera de sus cenizas, porque sin justicia, nunca podremos gozar de democracia. Ya lo dijo Mandela: “La democracia es un cascarón vació; pero seguimos teniendo un parlamento que, parece estar más perdido en las agua de lo social, que un náufrago en altamar.

miércoles, 15 de marzo de 2017

EL AGUA DE TODOS O EL NEGOCIO DE UNOS CUANTOS



Según tratados internacionales el agua es un derecho inherente a toda persona, a todo ser humano, sin distinción alguna. A nadie se le puede privar de este bien, por razones ideológicas, de raza o situación económica. La tutela corresponde siempre a la administración pública, y no puede ser objeto de especulación para la empresa privada. Esto decían las leyes y las Resoluciones de Naciones Unidas; pero la realidad en España caminó y por culpa de políticos irresponsables, anda por las sendas de la especulación empresarial. En el año 2013, aproximadamente el 57 % de la población de nuestro país estaba abastecida por sociedades privadas, que como tal, buscan asegurarse un negocio rentable y seguro. Alianza contra la Pobreza Hídrica denunciaba  que Agbar y su competidora Aquália que, se reparten el negocio del agua, obtuvieron un beneficio de 432,9 millones de euros en el año 2011. Asociaciones en defensa por la gestión pública del agua denunciaron que los procesos de privatizaciones se realizan en forma opaca, con procesos plagados de irregularidades, sin aportar información técnica, ni consultar con la ciudadanía.
Y es que el agua como negocio: “Organización empresarial dedicada al comercio de bienes o servicios a los consumidores usuarios”, resultó un sector ideal para invertir, porque a diferencia del petróleo, no se puede sustituir ni remplazar; se puede vivir sin gas, sin teléfono, sin coche etc…;pero nunca se puede sobrevivir sin agua. De ahí que este bien se haya convertido en el “oro azul del milenio”.
España olvida el derecho al agua e implanta el “desahucio hídrico”. Según los cálculos de AEOPAS (Asociación de Empresas de Operadores Públicos de Abastecimiento y Saneamiento), solo en el 2013 se tramitaron en España 500.000 cortes del suministro, de los que 300.000 se hicieron efectivos. Según Luis Babiano, presidente de AEOPAS: “En España se da el desahucio hídrico, legal o ilegal; pero también inmoral y clandestino”. Recientemente, gracias a las presiones sociales,  se han producido sentencias judiciales, y una Resolución del Defensor del Pueblo Andaluz, declarando que los cortes del suministro, son ilegales cuando estos se producen en familias desfavorecidas económicamente.

PARA OCULTAR LA VERDAD NO HACE FALTA MENTIR



Hasta el año 1996, los varones españoles estábamos obligados a la prestación obligatoria del servicio militar a la patria, por un tiempo o duración que oscilaba entre uno y dos años. Llegado mi turno, fui destinado a Ceuta, y a los seis meses me concedían mi primer permiso. Ganas de ver a los míos me sobraban; pero el dinero más bien escaseaba, y a pesar de que en aquella ciudad abundaban las tiendas de los indios o hebreos que, vendían productos originales, llamativos, y a unos precios de verdadera ganga, tan solo pude comprar un pequeño aparato de radio a transitores, y una pistola mechero.
Pensé que resultaría fácil, el pasar camuflada aquella diminuta radio por la aduana de Algeciras. Pedí a un compañero que me la pegara con esparadrapo en la espalda, justo entre los omoplatos. Encima mi traje de soldado, y el tabardo. Este era el sistema empleado por los más veteranos para no tener que andar declarando, y pagando los impuestos que  nos desplumaban, a veces, hasta el doble de lo pagado en tienda; cuando no te lo decomisaban.
El pase por la aduana consistía en depositar el equipaje abierto encima de un largo mostrador, para que varios agentes de la guardia civil efectuaran el oportuno registro; pero cada quince o veinte pasajeros, aleatoriamente, uno de estos era conducido al cuarto del chequeo. Me había tocado la china, y durante  el breve espacio de tiempo que, me llevó a la dependencia cerrada, mi cerebro se ponía a mil revoluciones. Me veía en ropas menores, como se decía que ocurría allí dentro, o entregado a la policía militar para devolverme al cuartel, por intentar hacer contrabando, como los toros son devueltos a los toriles. Me vino a la memoria el siguiente relato o suceso: “Una chica joven subía a un avión con destino a USA. Cuando la sienta la azafata, ve que está sentada al lado de un cura, y le dice:
- Discúlpeme, Padre ¿Le puedo pedir un favor?
- ¡Claro, hija! ¿Qué puedo hacer por ti?
- Compré en una tienda un secador de pelo maravilloso y muy caro. El caso es que he sobrepasado los límites de la declaración. Estoy preocupada por la aduana. ¿Podría llevarlo debajo de su sotana?
- ¡Claro que puedo, hija! Pero tú sabes que yo no puedo mentir...
- ¡Tranquilo, Padre! Ud. tiene un rostro tan honesto que estoy segura que no le harán ninguna pregunta. Y le dio el secador.
El avión aterriza. y cuando el cura llega a la aduana, le preguntan:
- Padre ¿Tiene algo que declarar?
- Desde lo alto de mi cabeza hasta mi cintura, no tengo nada que declarar, hijo. Respondió el cura.
Encontrando la respuesta algo extraña, el agente le preguntó:
- ¿Y de la cintura para abajo, qué es lo que tiene que declarar?
- Tengo un aparato maravilloso destinado al uso doméstico, en especial para las mujeres, pero que nunca ha sido usado...
Muerto de risa, el agente exclamó:
- ¡Puede Pasar, Padre!
Volviendo al cuarto del chequeo en la aduana de Algeciras, el guardia civil me ordenaba:
-Abra usted los pies y extienda los brazos en forma de cruz.
Empezó a cachearme, allá donde terminaban mis botas, y cuando sus manos andaban a la altura de mis rodillas, me preguntó:
-¿Lleva usted encima algo para declarar?
-Si señor agente, llevo en el bolsillo una pistola- le contesté sin bajar mis brazos. Para inmediatamente aclararle, después del sobresalto que se llevó al nombrarle la pistola, que, se trataba de una pistola mechero.
- ¡A ver! Sácala del bolsillo –me ordenaba el guardia civil, algo más sosegado.
Una vez en sus manos, manifestó que era la primera que la veía de semejante tamaño, y añadía: “
-Es un peligro levarla en el bolsillo. Se te puede encender sin querer y quemarte.
Le aclaré, y le mostré, cómo funcionaba el seguro de aquel mechero pistola, hasta que aquel funcionario dio por terminado el registro, y me deseaba buen viaje. Una vez en la calle, pude respirar con tranquilidad. De pura chiripa me escapé, o quizás siempre se lo deberé al cura; pensaba en mi interior.
Moraleja: “La Inteligencia marca la diferencia. No es necesario mentir, basta con escoger las palabras correctas para seguir tu camino, sin necesidad de mentir, y con la fortuna de la suerte soplando a favor”.

F. Sáez (Febrero 2017)

ESTOS POLITICOS ¿NOS QUIEREN VOLVER LOCOS?



Si un loco es un loco, y u un cuerdo es un cuerdo, ahora resulta que unos “adoctrinados doctores, políticos manipuladores”, andan utilizando un lenguaje que, no los entiende ni el ser que los engendró. Si un loco es un loco y un cuerdo es un cuerdo, vino en resultar que cambiando la semántica de las palabras, pretender hacernos creer que un loco cuerdo es lo mismo que un cuerdo loco. Ni lo uno ni lo otro es igual. Tampoco es lo mismo el estar diciendo en vísperas de elecciones NO es No a un gobierno del PP, para que, en pocos semanas, un grupo de golpistas, se quitaran de en medio a quien les molestaba, para pasar al No pero Si…Si pero No…, como antesala del SI…SI…Si, demostrando con esta cabriola, que, por mucho que pataleen en sus medios afines, la coherencia no es su mejor virtud.
Viendo los derroteros que han tomado las corrientes internas del PSOE, Susanato y Sanchistas, el PP anda navegando a sus anchas en mares turbios o revueltos, ya que no tiene que esforzarse mucho en medio mal gobernar a su bola, repartiendo sus fuerzas entre controlar a la justicia, y dinamitar a los podemitas.
Como describiera Quevedo en sus paseos por la vida en que le tocó vivir, y visitando el infierno, preguntando a un diablo sobre políticos, esto le contesto uno: ¿Cómo es posible que, en los  camino de la vida, solo me haya encontrado con políticos que solo sabían soplar y manipular?
Quevedo bajó a otra sala, encontrándose allí con Judas, quien le dijo: “Los políticos son unos hipócritas. Yo solo traicioné a una persona, y ellos traicionan a los suyos, a los otros, a los ajenos, y si hace falta a la madre que los trajo a su mundo. Solo saben hacerle el caldo gordo a los de arriba pudientes.

VIOLENCIA DE GENERO



Susana tenía dos vidas: una real y otra ficticia donde desembocaban todos los sueños frustrados de la primera y que, sin embargo, ella recreaba como ciertos.
El problema era que Raquel soñaba como el que se esfuerza por escapar de la constricción de una serpiente: cuanto más esfuerzos por zafarse, más presión y menos oxígeno. Así, cuanto más se quebraba su cuerpo bajo los golpes de Antonio, su marido, con más ahínco soñaba Raquel que aquel no era Antonio, era otro que sufría, pero Antonio no, pobre Antonio, que tanto la quería.
Sin ti no soy nada o Tú serás mía, de noche y de día… proclamaban las canciones que Raquel escuchaba de niña para no oír el llanto de su madre, siempre cabizbaja y de mirada lastimera. ¡Qué diferentes las chicas de las películas de amor!,  bellas y dulces como merecía su padre. Antaño un hombre de verdad antes de que su madre con su presencia fantasmal lo transformará en el hombre sombrío e irritable que era. 
Por eso, no titubeó al subirse en la parte trasera de la moto de Antonio, tan hombre como lo había sido su padre.
Al principio fue como en las canciones, un amor eterno que, sin embargo, duró un instante. Después, ante palabras de amor como cubos vacíos sacados de un pozo ya seco, saciaron la sed con el alcohol que despertó a un Antonio inseguro y celoso, pero aún lo suficientemente hombre para echarle la culpa a ella cuando le pegó el primer bofetón. Raquel perdonó por amor, hasta que realidad y ficción se mezclaron como dos colores en un cuadro mojado, desdibujándola.
Solo cuando supo que estaba embarazada, la espiral de autoengaño se desplegó en una línea que iba más allá de su idea del amor, alejándolo de Antonio y sus amenazas. Algo que él, no podía permitir. 
Raquel ingresó en el Hospital de San Juan por su propio pie después de que la última paliza le hiciera temer por su hija. Explicó que se había caído por unas escaleras. Una enfermera dejó a los pies de su cama un formulario de denuncia. Para que no te vuelvas a caer, le dijo. Pero solo lo firmó cuando sintió el vulnerable cuerpo de su hija en su pecho, cuando sintió el verdadero amor, y se juró a sí misma que nadie volvería a ponerle una mano encima a ninguna de las dos.  

David Sáez (Enero 2017)

ANOCHE HABLE CON SAN PEDRO



Confieso que siempre pequé de ser un poco dormilón; pero últimamente me encuentro un poco alterado, y encima he podido comprobar que, el tomar un café a media tarde, aumenta mi inquietud. Sobre las once de la noche, me introducía en la cama; pero mi cerebro andaba a mil revoluciones, produciéndome una inquietud que, vencía a mis ansias por quedarme dormido. Tan pronto estaba de lado, como boca abajo, y cubriendo mi cabeza por la almohada, como girado del otro costado. Empezaba a ver cosas extrañas, anormales para muchos.
Veía una multitud de estibadores protestando por su incierto futuro, y a la cabecera de una gran pancarta, estaban las figuras de Pablo Iglesias, junto a Alberto Rivera. Ahí no vi a ningún socialista, ni siquiera a la Susana. Del PP, mejor callar.